jueves, 17 de septiembre de 2009

¿REALIDAD?¿QUÉ REALIDAD?


Los capítulos de Hurley hacen avanzar la historia: en la primera temporada sabíamos de la maldición de los números, fundamentales en la trama. En la segunda sabemos de su condición mental y de las posibles realidades. (Si no has llegado al capítulo 16 de la segunda temporada deja de leer).
La construción de este personaje y su trama y su conflicto es probable que encante a todos los del gremio Psi. Es deudora de novelistas tan fantásticos como Philip K. Dick y tb. de cineastas como Cronenberg en "Existenz". El juego entre realidad psíquica (interna,emocional) y realidad externa y sus posibles mezclas y confusiones es un filón de la ciencia ficción moderna. Es impagable el plano final en el que todo lo que parece que nos han dicho durante el capítulo(La isla es real y están perdidos) se cuestiona de nuevo, dejándote con otro interrogante inquietante.

Animaros a comentar algo que este humilde blog no tiene contador y no se si hay alguien al otro lado del teclado.Cucú, ¿hay alguien hay?

2 comentarios:

  1. Haylo, haylo. Si me mencionas al maestro Dick, entonces me pongo tierno y me debilito en mi posición de no ver esta serie...

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  2. Harley, como decían los Monty Python, es capaz de ver la parte más brillante de la vida, que. No pierde la sonrisa ni en la peor de las circunstancias. Aún cuando las cosas se ponen muy feas, Hurley encuentra el minúsculo punto de luz que abre una nueva esperanza. Su optimismo es el de la determinación, el de la fe de creer que si confias en que las cosas se arreglarán, realmente ocurrirá algo que las arregle.

    No es que se lo tome todo a broma; al contrario, se lo toma muy en serio. Sabe que en las situaciones difíciles la esperanza es lo último que se debe perder. Sabe que el optimismo, el contacto con la humanidad, esa partida de golf que recuerda a los supervivientes que aún hay posibilidades de volver con sus familias, es la clave para seguir adelante. Cuando se divierte pescando, cuando escucha música en su iPod, al contar un chiste o explicar una historia junto al fuego está construyendo su particular camino de regreso a casa.

    Hurley es el niño que sigue creyendo en los Reyes Magos aún habiendo visto que la barba es falsa. Porque sabe que creer es el único modo de esconder la realidad. Y si cierras los ojos lo suficientemente fuerte todavía hay alguna posibilidad de encontrar un punto de luz en la oscuridad, aún es posible volverlos a abrir y descubrir que estabas soñando y todo era mentira.

    Hurley es la bondad y el espíritu de la isla. Y, sin conocer aún el final de la serie, seguimos pensando que tiene mucho que ver con todo lo que está pasando.

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